Luis Fernando

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¿Me puedes contar un poco de cómo llegaste a tener contacto o involucrarte con IDH? 

Bueno fue a raíz de mi diagnóstico. Cuando yo recibí mi diagnóstico, yo estaba un poco desubicado, sin saber que hacer y quería morirme. Entonces desde ahí empecé a informarme sobre los derechos humanos, sobre los aspectos legales y un poco aceptar el diagnóstico. Antes estaba trabajando en otra institución y había parado mi proyecto. Ya después unos compañeros que trabajaban en el IDH se contactaron conmigo y me propusieron que fuera parte del equipo de salud para trabajar con el proyecto de “Pan para el mundo”, como facilitador par. Entonces me capacitaron y me empoderaron y empecé a involucrarme más con la temática. Me informé sobre la ley y la terminología correcta. Me di cuenta que yo iba desarrollando habilidades,  conociendo los derechos y deberes de las personas con VIH. Y también lo más importante, que estaba cuidando mi salud y también siendo más responsable. De una manera, el IDH ha sido como mi escuela, ha sido parte de mi vida. Es donde he aprendido a valorar más la familia, rescatar valores sobre la solidaridad, la reciprocidad y seguir en esta lucha. De esa forma empecé a involucrar más y dar mi testimonio a personal de salud. También a compartir más con la gente con VIH y retribuir lo que yo había aprendido. El IDH para mí fue y es un pilar muy importante, porque me ha dado una gran oportunidad para poder desenvolverme como un líder, como un representante, y aparte para seguir luchando por los derechos de personas con VIH. 

¿Me puedes contar de un recuerdo que resalta como ha influido el IDH en tu vida?

Un recuerdo muy grande fue cuando yo quise formar mi familia. Yo planifiqué para casarme en el 2008 y era un paso importante en mi vida que yo quería tomar, aún con el diagnostico. Ahí me apoyaron compañeros actuales y los que ya no están trabajando aquí. Fue un apoyo emocional, me dieron mucho ánimo para formar una familia. Unos también me apoyaron económicamente, fueron mis padrinos.  Así con mayor fuerza di el paso de formar mi familia y tener hijos. Más allá de ser colegas, aquí creo que haber podido formar una familia ha sido muy importante. Hemos generado unos lazos bien fuertes. El IDH me ha moldeado para hacer cambios grandes y poder ser ese generador de cambios. Al igual que tuve la oportunidad laboral, también me ayudaron con mi tesis para terminar mi carrera. Me han dado ese impulso y fortaleza en el trabajo y familia, los pilares de la vida. 

Antes de empezar a trabajar en el IDH, ¿cómo era tu forma de pensar sobre el VIH, la sexualidad, los derechos humanos, la violencia y como es después haber estado con IDH?

Antes de ingresar al IDH, yo nunca había escuchado sobre el tema de VIH/sida. Yo vivía como cualquier otro joven despreocupado de la vida y tomando muchos riesgos sin pensar en las consecuencias. Y yo, en ese proceso, trabajaba en una institución apoyada con la iglesia católica y yo no conocía sobre temáticas como el VIH, los ITS, y cosas así, porque no se comentaba nada. Nunca lo había discutido ni en la casa, ni en el colegio, ni en la universidad. Creo que me dejé llevar por ser joven y pensar que era invencible. Estaba muy vulnerable a contraer o transmitir cualquier ITS. Tampoco conocía las diversidades sexuales, era otro mundo que ignoraba. 

Después de ingresar al IDH, fue como si me estuviera quitando una venda de los ojos para tener una visión más amplia y real. Ese cambio ha sido muy impactante y fuerte en mi forma de vivir y pensar. Creo que ahora yo puedo poder tener una opinión y concepción más clara de la vida, los riesgos y problemas que suelen haber. Creo que en el IDH se aprende mucho, tal una escuela grande donde desarrollas humanamente todas tus habilidades.

¿Cuál ha sido tu mayor orgullo siendo voluntario o empleado del IDH? 

Ha sido muy importante ser parte del equipo del IDH. Hay mucha confianza entre el equipo y se transmite en toda la institución. Creo que se trata de la reciprocidad que nos han enseñado, es decir que nos podemos apoyar, un día para vos y un día para mí. Ahora quiero también apoyar, informar y sacar esos mitos y miedos en nuestra sociedad. Es algo que hago con mucho cariño y respeto y con ganas de poder cambiar este mundo. Esto ha sido algo muy importante para mí. 

¿Hay alguna otra cosa que me quieras comentar o que no he preguntado y que sientas que es importante saber?

Sobre los sueños, aspiraciones y retos que, de aquí en adelante, pueda tener. Al momento de mi diagnóstico, yo me sentía inútil, ya no quería hacer nada. Pero después se van abriendo más las puertas y uno ya se pone metas. Para mí, personalmente, seria tener una presencia fuerte y ayudar a otros como me ayudaron a mí. También quisiera tener una carrera en leyes y poder tener un lugar en donde poder orientar a la gente en el área civil, laboral, familiar y penal. Es decir poder ayudar a la gente que tal vez no pueda acceder a un abogado. Hay muy pocos abogados que conocen la temática del VIH y muchas injusticias están pasando. Me gustaría ayudar a que la justicia si sea justicia. Y seguir apoyando a las familias con VIH de Cochabamba y del resto de Bolivia. Ojalá esos sueños se puedan cumplir. Yo agradezco mucho al IDH por capacitarnos, apoyarnos, empoderar, informar y ser parte de su equipo. 

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