Angie

IMG_1693

¿Qué es lo que más te gusta del lugar en que creciste?

Creo que lo más lindo es mi familia. Vengo de una familia bastante unida que prioriza la unión ante todo.

¿Me puedes contar un poco de cómo llegaste a tener contacto e involucrarte con IDH?

Yo soy comunicadora social y durante la universidad estaba buscando el tema de mi tesis enfocado en ayuda social. Ahí tenía un compañero mayor que yo como docente que me decía, “Quédate atenta a las cosas que te presentan en el camino porque vas a ver que va a ver una señal que te muestre cuál debería ser el tema de tu tesis”. Me tomé el consejo muy a pecho y estaba muy atenta. En ese tiempo era voluntaria del Hospital Viedma en el Movimiento Sonrisa, que es un grupo de jóvenes que dan apoyo psicológico y emocional a los niños. Les ayudábamos con sus tareas, les llevábamos dulces, les acompañábamos, porque sus papás nunca iban. Era un grupo bastante lindo. En esa época yo era la encargada de los niños quemados, pero en fin de año todos los voluntarios nos reunimos y hacíamos algo para Navidad. Entre todos nos disfrazamos y hacíamos el show de Maria, el Niño Dios, los Reyes Magos, y Papa Noel.

Yo estaba encargada de traer a los niños de las salas y estaba en la sección para niños con desnutrición, que son los que se quedan más tiempo en el hospital. Desde el vidrio de la puerta de una, veo sala una niña de un año en una andadera y no tenía suero ni nada. Así que yo entré y la levanté para sacarla. Entonces vino corriendo una enfermera y me empezó a decir “!No la toques, tiene SIDA!”. Yo ya estaba a punto de hacer mi tesis en la universidad y no sabía que era. Cuando escuché a la enfermera, en vez de querer soltarla, mi reacción fue agarrarla y sacarla. La enfermera estaba furiosa pero me llevé a la niña. Esa fue mi señal, algo tenía que hacer sobre el tema del VIH. Ya empecé a informarme e hice mi propuesta. Mi papá me ayudó porque el esposo de su colega trabajaba antes aquí. El señor estaba contento de que yo estuviera interesada en el tema y  me mando al IDH por más materiales y me dijo que hablara con el Dr. Valdez.

 

El Dr. Valdez ya me atendió cuando vine al IDH y también me dijo que era muy lindo que quisiera hacer mi tesis sobre el VIH porque necesitaban más personas que hicieran investigaciones sobre el tema. Le expliqué que yo quería ver la influencia de la información sobre el VIH sobre la relación entre personas en su respectivo sector. Por ejemplo persona con VIH con su familia y con su trabajo. De esa manera llegue al IDH como voluntaria todas las mañanas y así empecé.

 

¿Cuál fue tu primera impresión del IDH?

El Dr. Valdez fue muy amable y todos eran como una familia. Luego después, Ana fue mi tutor. Ana al principio me asustó por su carácter, pero la adoro. Ella es el motor del IDH, es la que mueve a la institución. También con ella aprendí a planificar. Esa sensación de hogar creo que captura mi primera impresión del IDH.

¿Me puedes contar un recuerdo que resalta como ha influido el IDH en tu vida?

Creo que como abordamos muchos temas, como VIH, sexualidad, violencia, no puedes trabajar en estos temas sin trabajar primero tu forma de pensar. Eso a mí me ha ayudado bastante. Antes era demasiado tímida y muy cerrada. Estando en el IDH, me ha ayudado a abrir mi mente y darme más seguridad de mi misma. En la parte de vivencia personal, creo que es una institución que cambia vidas. Yo veo a voluntarios que han estado aquí y me quedo sorprendida de cómo han crecido. El IDH, aparte de ser una ONG que trabaja con y para la sociedad, es una escuela que forma gente. No solamente del sentido metodológico, pero te ayuda a trabajar con tus cosas personales.

¿Si tuvieras que contarle a alguien sobre cómo el IDH ha contribuido a un cambio personal o de la comunidad, qué le dirías?

El IDH cambia vidas. Luis Fernando, por ejemplo, es una de las personas que ayudó en mi tesis. Yo no quería trabajar con personas empoderadas, quería trabajar con personas que estuvieran todavía en el proceso. Luis Fernando en ese entonces apenas empezaba y ahora lo ves como orador y realmente empoderado. Mauricio era voluntario y estaba en el proceso de salir del closet. Luego de unos años, es él que viene a capacitarnos sobre temas de las diversidades sexuales y hasta es presidente de las diversidades sexuales. Hasta yo misma, me doy cuenta cómo cambié. Antes era muy tímida al hablar y no tenía el dominio. Veo como empecé como voluntaria y ahora soy responsable de un proyecto.

Algo que es increíble del IDH, es que por nuestro trabajo cambiamos situaciones. Ahora que trabajamos violencia sexual y violencia en el enamoramiento, en una sesión puede ser que cambiemos vidas en sentido positivo, ya que podemos frenar algún acto de violencia.

Antes de empezar a trabajar en el IDH, ¿cómo era tu forma de pensar sobre el VIH, la sexualidad, los derechos humanos, la violencia y como es después haber estado con IDH?

Cuando empecé, yo no tenía información. Al principio estaba emocionada, con un poco de temor, de trabajar con personas con VIH, por la falta de información, pero poco a poco fui aprendiendo. Ya después cuando me informé, era increíble. Después de aprender tanto, decidí hacerme la prueba de VIH. Cuando lo hice, pude visibilizar la discriminación, ya que cuestionaban la razón de porque quería hacerme la prueba.

Creo que en todas las temáticas que trabajamos, aprendemos a desarrollar esa sensibilidad por el otro y promover la igualdad de los derechos humanos.

¿Cuál ha sido tu mayor orgullo siendo voluntaria o empleada del IDH?

Creo que ha sido el crecimiento que generamos en manera personal y en familia. Mi familia ya no es la misma desde que yo estoy aquí en el IDH. La información que recibes, siempre la quieres compartir con la gente más querida. Por ejemplo, antes, mi papá decía términos como “la desviación” cuando se refería a las diversidades sexuales, pero ahora ya es más abierto después de hablar con él. A mi mamá y a mis hermanos, también les hablé mucho del VIH. Tu te pones la camiseta de promotor para que no solamente la información se quede en la institución, pero que se difunde en todos lados. Yo creo que todos aquí hacen eso, es un compromiso que se ve a flor de piel con todos.

¿Hay alguna otra cosa que me quieras comentar o que no he preguntado y que sientas que es importante saber?
Justamente, me puse a pensar la otra vez de lo difícil que es de contabilizar todo lo que se cambió. Hemos cambiado vidas. Yo me acuerdo el día que vino una profesora, ya viejita, con un rotafolio de tela de VIH. Eran de los primeros rotafolios que el IDH sacó. Dijo que ya se estaba jubilando, pero quería devolver el material que había usado todos estos años en sus clases. Me quedé impresionada porque eso era increíble. O también encontrarme a personas, como Denise, que hablan del impacto de que ha tenido la ExpoSida en sus vidas. Vez como el impacto de ser una institución que habla de temas que son tabúes, realmente cambia vidas y creo que eso es algo que no se puede medir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s